CREPÚSCULO VS HARRY POTTER
 
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 Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)

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Iseo
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MensajeTema: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Miér Ago 06, 2008 7:51 pm

19 de Septiembre de 1997

Caminaba a ciegas por los estrechos pasillos de la vieja casa. Todo a su alrededor se encontraba en total penúmbra, ya que una venda ocultaba sus grandes y despiertos ojos castaños.
-Chicos, ¿Falta mucho?-preguntó la muchacha apretando con fuerza el brazo que le guiaba entre la oscuridad
-No seas impaciente Herm-respondió uno de los muchachos que se encontraban a su lado
-Sabeis que odio la oscuridad-dijo la chica apretujándose más, si es que era posible, a su guía
-Sabes que no dejaremos que te ocurra nada malo Herm-respondió el chico que le dirigía-Así que tranquilízate
-¿Cómo quieres que me tranquilíce? Estoy intrigada-confesó la muchacha esbozando una alegre sonrisa en su rostro-No soporto la espera
-Eres demasiado impaciente Herm-dijo uno de los dos chicos a la vez que abría una de las múltiples puertas que se encontraban en el largo pasillo
-Entra-ordenó en un susurro el muchacho que hasta entonces le había llevado, soltándose del aprisionador brazo de la joven
-¿Harry?-preguntó la muchacha con temor al darse cuenta de que le habían dejado sola-¿Ron?
La joven castaña avanzó lentamente cruzando la astillada puerta de roble mientras con sus desnudas manos palpaba las rugosas y ásperas paredes de la sala.
-¿Chicos?-volvió a preguntar perdiendo la paciéncia-Esto no tiene ninguna grácia-aseguró mientras intentaba quitarse la apretada venda que reposaba en su rostro-Sé que me estais escuchando-volvió a hablar al conseguir desatar el nudo y, al conseguir deshacerse del agobiante trapo, observó que lo único que le rodeaba seguía siendo la misma oscuridad-¿Hola?-preguntó de nuevo abanzando lentamente hacia el centro de la gigantesca habitación.
De repente un ensordecedor ruído invadió la sala y miles de destelleantes luces cegaron durante unos pocos instantes sus pupilas. Cuando el ruído cesó, decidió abrir lentamente sus párpados y, cuando finalmente consiguió abrirlos por completo, sus ojos se volvieron vidriosos y varias lágrimas de emoción escaparon entre sus párpados.
-¡¡Felicidades Hermione!!-gritó la multitud que abarrotaba la habitación
En la gigantesca mesa que permanecía en una esquina del cuarto aparecieron docenas de regalos destinados a la ilusionada joven y en el centro de la habitación se apareció una enorme tarta de nata y chocolate con una inscripción escrita con fresa que decía: Felicidades por tu decimoctavo cumpleaños.
-Sois...sois unos idiotas-consiguió decir entre llanto cuando sus dos mejores amigos se acercaron a abrazarle
-Grácias...supongo-dijo Ron justo instantes antes de que la castaña se le abalanzara encima
-Imbécil-susurró la chica junto al oído del pelirrojo
-Felicidades Herm-le felicitó el chico besando la mejilla de su emocionada amiga
Después de ser felicitada por toda la familia Weasley, parte de la Órden del Fénix y algunos amigos cómo Neville o Luna, los gemelos Weasley hechizaron el techo de la sala para que se viese un despejado cielo en el que miles de fuegos artificiales conseguían iluminar la habitación.
-Mu-muchas grácias-murmuró por lo bajo la conmocionada castaña mientras abrazada nuevamente a Ginny, que le obsequió con su regalo-N-no ha-hacía falta q-que t-te molestaras-consiguió decir entre sollozos
-Sabes que te lo mereces Hermione-dijo la pelirroja besando a su mejor amiga-Vámos, ábrelo-le animó
Al desenvolver el regalo y abrir la pequeña cajita que el papel había ocultado, no pudo evitar volver a llorar de emoción.
-N-no pu-puedo aceptarlo-aseguró la chica al observar la preciosa pulsera de plata y oro blanco que la aterciopelada caja ocultaba
-No seas tonta Hermione, claro que puedes aceptarlo-dijo la pelirroja cogiendo la fina cadena y colocándosela en la esvelta muñeca de la muchacha, que le abrazó con entusiasmo
-Nosotros también tenemos un regalo para tí-dijo Harry a la vez que Ron le aproximaba una caja con forma de libro
-¿Que debe ser?-preguntó sonriente la chica mientras abría el regalo
-Es el libro que nos pediste-respondió Ron con una ámplia sonrisa
-Nos ha costado mucho encontrarlo-admitió Harry observando la conmocionada chica
-¿Có-cómo?...pero si...si hace años que no se encuentran-dijo la chica pasando las yemas de sus finos dedos por la portada del volumen
-Algún día te lo contaremos-dijo misteriosamente el pelirrojo consiguiendo que Hermione sonriese
Tras abrir todos los regalos que sus amigos le brindaron y comer un poco de tarta todos se sentaron junto a la chimenea mientras los gemelos Weasley contaban chistes que hicieron reir incluso a la profesora McGonagall, que tuvo que sacar un pañuelo para secarse las lágrimas que escapaban de sus ojos.
Poco a poco los invitados fueron despidiéndose, pues al día siguiente la mayor parte de los presentes trabajaban. Cuando por fín solo quedaron los Weasley, Harry y Hermione, entre todos empezaron a recoger la sala.
-Hermione-llamó Ginny
-¿Sí?-preguntó la castaña mientras recogía los platos súcios que se encontraban en la mesita cerca de la chimenea
-Todavía queda un regalo por abrir-dijo la pelirroja
-Pero si no quedaba ninguno-aseguró Hermione acercándose a la mesa dónde descansaba un regalo de tamaño medio adornado con un precioso papel y un hermoso lazo-¿No lleva ninguna nota escrita?
-No, nada-respondió Ginny dándole el regalo a su amiga
-¿De quien debe ser?-preguntó la chica
-¿Y qué más da?-respondió Ron observando el presente
-Ábrelo-dijo Harry con impaciéncia
Hermione desgarró el papel lentamente y, con asombro, observó el pequeño y antíguo diário que éste cubría.
-¿Es un diário?-preguntó Ron observando con extrañez el cuaderno
-¿No ves que sí?-dijo Ginny con desesperación
-Aquí hay algo escrito-dijo la castaña pasando sus yemas por la pequeña inscripción que adornaba la portada del diário
-¿Qué pone?-preguntó Harry
-Es un nombre-respondió Hermione-Iseo
-¿Iseo? Que nombre más extraño-dijo Ron con extrañeza mientras Hermione abría el cuaderno para empezar a leerlo
-¿Qué dice?-preguntó Ginny intentando leer sin éxito la primera oración-¿En qué idioma está?
-Está escrito en otro idioma. Parece un idioma antíguo-dijo Harry observando el diário
-¿En qué idioma está?-preguntó Ron
-Ni idea-respondió Ginny dejando el tema por zanjado cuando escuchó la voz de su madre llamándole desde la cocina-Voy a ayudar a mamá-dijo con desgana la pelirroja mientras se marchaba del lugar


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Iseo
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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Miér Ago 06, 2008 7:52 pm

-Chicos no...no lo entiendo-comentó la castaña observando una y otra vez la primera página del diário
-Ni tú ni nadie-dijo Ron cómo si fuese obvio
-Yo diría que está escrito en inglés antíguo o algo así-dijo el pelo azabache releyendo la primera oración-¿Tú que crees Herm?
-Chicos no lo entendeis-dijo Hermione pasándo la página-Yo...yo si que lo entiendo
-¿Que lo entiendes?-preguntó Ron-Herm eres genial-comentó con admiración el pelirrojo-¿Y en qué idioma está escrito?
-Sinceramente, no tengo ni la más remota idea-aseguró la castaña sin despegar los ojos del diário
-Muy graciosa-dijo Harry sonriendo mientras seguía con su tarea de limpieza
-¿Y qué dice?-preguntó Ron al ver a su amiga tan intrigada
-Pues de momento no mucho. Comenta cosas sin demasiada importáncia. Al parecer el diário perteneció a una chica joven por lo que dice aquí, ¿Ves?-dijo señalando el pie de la página
-Pues sinceramente no-dijo el pelirrojo-No entiendo lo que pone
-¡RONALD WEASLEY!
-Creo que tu madre te llama-dijo Harry sonriendo
-Ahora vuelvo-comentó con desgana marchándose del lugar
Pasaron varios minutos en siléncio mientras el pelo azabache se dedicaba a recoger el desorden y la castaña miraba intrigada cada una de las letras que adornaban las viejas y humedecidas hojas del diário.
-¿Todavía sigues con la bromita?-preguntó Harry sentándose junto a la chica cuando por fin terminó de recoger el estropício del cuarto-Ya sabes que Ron es muy inocente, pero a mí no puedes engañarme castaña
-Harry-dijo la muchacha mirando con seriedad a su amigo-No era ninguna broma. Es cómo si hubiese leído anteriormente en este idioma, pero no recuerdo haberlo escuchado en ningún sitio o haberlo estudiado en Hogwarts. Esto es muy raro
-Entonces...¿Lo dices ensério?-preguntó incrédulamente el chico mientras la muchacha asentía
-¿Quien crees que me lo ha podido regalar?-preguntó Hermione cerrando por primera vez el cuaderno y posando su mirada en el pelo azabache
-Ni idea. Si quieres mañana puedo preguntarles a todos los que han venido a la fiesta-dijo el chico al ver lo confundida que se encontraba su amiga-¿De verdad lo entiendes?
-Que si Harry-aseguró desesperadamente la castaña
-Vale, vale. Te creo-dijo el pelo azabache poniéndose en pie-Mañana preguntaré algo, ¿Está bien?
La castaña asintió y sonrió a su amigo mientras apretaba contra su pecho ese extraño diário.
-Muchas grácias-comentó Hermione poniéndose también en pie-Creo que iré a descansar. Estoy agotada por la fiesta.
-Si, será lo mejor. Yo no tardaré en marcharme.
-Buenas noches Harry-dijo la muchacha marchándose del lugar
Salió al pasillo y, con rapidez, caminó hasta su habitación, que compartía con su amiga pelirroja. Al llegar la encontró completamente desierta y se alegró por ello. Se acostó en su cama y volvió a abrir el diário que ya había conseguido atraparla por completo.

30 de Septiembre

Esta noche he conocido a un hombre. Mi corazón latía a mil por hora cuando sus ojos marrones y su pelo castaño se posaron en mí. Creo que me he enamorado de él.
Le encontré herido en la costa de la playa, creí que estaba muerto y me acerqué. Cuando ví que abría sus ojos sentí un extraño escalofrío recorrer mi piel y justo en ese momento lo entendí, Dios me había enviado a aquel indivíduo para que le salvase de una muerte segura.
Pose mis manos en su sangriento pecho y noté la débil palpitación de su corazón. No sé muy bien cómo le curé. Desde que tengo uso de razón puedo hacerlo. Creo que Dios me dió este dón y se lo agradeceré eternamente.
Esta mañana le he salvado la vida, igual que él ha hecho con la mía.
Esta noche me ha hecho una mujer. Sé que debí matarle cuando le ví, sé que es mi enemigo, sé que he traicionado a mi família, pero no me arrepiento. Cuando sus labios se posaron en los míos sentí un calor estremecedor en mi cuerpo y cuando me sonrió creí que iba a desfallecer. Por primera vez me he sentido querida, me he sentido amada. Sé que mañana partirá de nuevo a su hogar y mi corazón partirá con él, pero sé que algún día le volveré a ver, sé que él volverá a buscarme, lo sé.


-Herm, ¿Qué lees?-preguntó Ginny entrando en la habitación
La castaña se sobresaltó y cerró de golpe el cuaderno que hasta entonces había estado leyendo.
-Nada-respondió mientras sus mejillas se coloreaban-Nada importante
-¿Ese no es el diário que te han regalado?-preguntó quitándose la camiseta que hasta entonces había llevado puesta
-Gin, estoy un poco cansada-comentó Hermione escondiéndo el diário debajo de la almohada
-Oh, está bien. La fiesta agota-dijo la pelirroja con una sonrisa mientras se quitaba los pantalones y se colocaba, seguidamente, el pijama-Buenas noches Herm
-Buenas noches-respondió la castaña tapándose con la manta hasta quedar completamente cubierta por ésta


Última edición por Iseo el Sáb Nov 22, 2008 7:31 pm, editado 2 veces
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Albita!!
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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Jue Ago 07, 2008 6:57 pm

hola otra vez!! ^^

me acabo d leer los cachitos de tu historia y debo dcirte que esta muy interesante!!
espero que la sigas pronto!!

Besitos!!
Albita
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Chibi-Shikiss

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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Lun Ago 11, 2008 3:29 pm

hola!
sigue escribiendolo =D
grax por la invitacion
espero la actualizacion

saludos!
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Iseo
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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Mar Ago 12, 2008 1:29 am

Despertó mucho antes de que los primeros rayos de sol alumbrasen con su ténue luz las grandiosas montañas que podían verse desde la gigantesca ventana que adornaba gran parte de la pequeña habitación. Durante varios minutos permaneció en siléncio intentando que el sueño volviese a envolverle en una apaciguadora tranquilidad pero, por desgrácia, aquel momento no llegó. Cuando apartó el aparatoso edredón de su cuerpo y sus pies rozaron el suelo, el frío matutino invadió cada rincón de su piel. Aunque tan sólo se encontraban en el mes de Septiembre, el frío ya había invadido cada rincón de Gran Bretaña. Se levantó con lentitud de la mullida cama y observó por la enorme ventana el exterior. Aunque las estrellas todavía adornaban el infinito cielo, unos finísimos rayos de sol lo alumbraban consiguiendo que éste adoptara un color anaranjado que hipnotizo durante varios minutos a la castaña. Pensó en vestirse e ir a dar un apetecible paseo, pero justo en ese instante otro pensamiento cruzó por su mente y su vista se dirigió hacia la almohada que adornaba su cama. Se acercó lentamente hacia su lecho y, despaciosamente, introdució su mano debajo del cojín. Sus dedos rozaron el áspero y rugoso cuaderno mientras en su mente se formaba una incesante batalla. Pensó en seguir leyendo aquel misterioso diário, pero su moral lo impidió, así que apartó con rapidez la mano de debajo del almohadón y suspiró con indecisión mientras se tocaba distraídamente las manos. Dejó su mente deambular mientras se debatía entre seguir con la lectura que horas antes había dejado a parte o volver a emprenderla, pero todos esos pensamientos fueron interrumpidos por los incesantes ronquidos de su compañera de habitación que lograron sacarle de su ensimismamiento. Dirigió su mirada hacia la pelirroja y sonrió con dulzura pero, sin a penas darse cuenta, poco a poco sus ojos volvieron a buscar aquel cuaderno oculto bajo la blanca y blanda almohada que se encontraba a tan sólo unos pocos centímetros de su cuerpo.
-No puedo invadir de esta manera su intimidad-intentó autoconvencerse la castaña-No estaría bien...
Por una parte, estaba claro que aquel enigmático diário no le pertenecía pero, por otro lado, alguien se lo había hecho llegar hasta sus manos quizá esperando que ella lo leyese. ¿Qué debía hacer?
Lentamente, introdujo sus finos dedos por debajo del cogín y agarró el viejo cuaderno entre sus manos. Observó con detenimiento la andrajosa portada mientras pasaba sus delgados dedos por la inscripción escrita en el pie de la cubierta.
-Iseo de Irlanda-consiguió leer finalmente. Seguidamente examinó cada página del cuaderno esperando encontrar una fecha que le guiase, pero no encontró nada-Es extraño...No hay ninguna fecha...ningún año...-murmuró abriendo el diário por la página por la que horas atrás había empezado a leer y, tras asegurarse que su amiga seguía en un profundo sueño, decidió retomar su lectura.

4 de Octubre

Mi corazón no soporta este incesante dolor. Siento desfallecer cada instante que pienso en él. Cada día que pasa siento que mi alma poco a poco se entristece. Jamás imaginé que el amor fuese tan doloroso. Siento mi piel arder cuando recuerdo su particular fragáncia o su aliento rozar mi piel. Tiemblo con sólo imaginar sus húmedos labios junto a los míos o sus manos acariciando cada parte de mi cuerpo. No sé cuanto tiempo podré seguir sin ver esos fogosos ojos castaños que me robaron el corazón. Cada día a mis pulmones les cuesta más y más coger aire, es cómo si no quisiesen seguir aspirando el olor de él incrustado todavía en mi piel. Entristezco lentamente recordando su voz, sus caricias y su pasión, una pasión que jamás sentí por nada ni por nádie. Él es mi único amor, mi única razón para seguir con vida en este injusto mundo de sufrimiento y dolor. Seguiré esperándole con paciéncia y castidad hasta que él venga a por mí. Sé que finalmente aparecerá y volverá a hacerme suya de nuevo y para siempre.



24 de Octubre

Siento mis ojos arder cada vez con más exaltación. Mis padres han ofrecido mi mano en matrimónio a aquel que consiga vencer al dragón que habita en las montañosas cordilleras cerca de la ciudad. Con tan sólo imaginar a otro hombre besando mis labios o tocando mi piel siento morir. Rezo día y noche para que mi apuesto Tristán venga en mi busca y me lleve con él, muy lejos de aquí. Desearía dejarlo todo y huir, huir con él hasta el fin del mundo, pero cada día que pasa pierdo poco a poco la esperanza. Nueve caballeros han venido ya intentando conseguir mi mano, pero él todavía no ha aparecido. Mi dulce y amado Tristán, te esperaré eternamente si hace falta, tan sólo te pido que vengas algún día a buscarme. Seré siempre tuya en alma y cuerpo. Deseo que vuelvas a tocar con esa intensidad mi piel y vuelvas a hacerme gemir de placer. Deseo ser tuya para la eternidad.



-¿Hermione?-preguntó Ginny consiguiendo que la castaña enrojeciese considerablemente mientras escondía el diário nuevamente debajo del cogín-¿Qué hora es?-preguntó nuevamente la pelirroja frotándose los ojos mientras se tapaba el rostro con la almohada
-L-las siete-dijo nerviosamente Hermione mientras su corazón latía con fuerza
-¿Todavía?-preguntó perezósamente la chica volviéndo a dormirse con rapidez
Hermione se llevó la mano al corazón. ¿Porqué se había puesto tan nerviosa? Tan sólo estaba leyendo un diário que Ginny ya sabía que existía, pero esas últimas palabras que había leído habían conseguido inquietarle. Jamás había leído algo tan...tan...excitante. Quizá Ginny tenía razón y era demasiado puritana, pero no podía evitar sentir vergüenza y nerviosismo cuando tanto ella cómo sus amigos hablaban tan liberalmente de cosas tan íntimas cómo los besos o las carícias. Quizá era demasiado cerrada, pero le gustaba ser así. Jamás había sufrido por amor cómo Ginny ni jamás había deseado a ningún hombre y eso le había librado de muchos problemas. Prefería introducirse en sus libros y dejarse llevar por la literatura dejando a parte el deseo carnal que para Ginny era tan esencial.

Esa tarde, después de una apetecible comida familiar, Ron, Ginny, Harry y Hermione decidieron ir a dar una vuelta por Hogsmeade. Molly había insistido en no dejar marchar a los muchachos solos pues, según su critério, era demasiado peligroso que cuatro jovenes deambularan por las calles.
-Jo, mama-se quejó Ginny mirando con cara de perro degollado a su madre
-¡Nada de quejas jovencita!-dijo Molly con enfado mirando a los chicos-No voy a permitir que vayais solos por las calles cómo si no hubiese peligro alguno. Sabeis que está estríctamente prohibido salir de aquí.
-Mamá, Hogsmeade todavía es un pueblo seguro-aseguró Ron intentando convencer a su asfixiante madre-¡Llevamos ocho meses encerrados en ésta casa!
-¡No me levantes la voz Ronald Bilius Weasley!-ordenó Molly mirando con seriedad a su hijo, que bajó la cabeza con enfado
-Vamos señora Weasley. Iremos con Fred y George-intentó convencerle Harry
-¿Con esos dos pilluelos? ¡Ni lo soñeis!
-Mamá, nos llevarán a ver su tienda-dijo Ginny suplicante-Juro que no nos moveremos de allí
-Si, lo juramos-dijo Ron respaldando a su hermana
-¡He dicho que no!-dijo cabezotamente Molly dejando el tema por zanjado
-Vamos Molly, no va a pasarles nada malo-dijo en ese momento Arthur interviniendo en la conversación
-Arthur pero...
-Llevan mucho tiempo encerrados en ésta casa. Es normal que quieran estirar las piernas y tomar aire fresco.
-Pero...pero...¡Son demasiado jovenes y fuera hay demasiados peligros!-aseguró la señora Weasley mirando a los chicos con temor-Si les pasase algo...
-No va a pasarles nada-aseguró Arthur con una sonrisa-¿Verdad que no chicos?
Todos los chicos negaron con la cabeza mientras miraban a la señora Weasley suplicantes.
-¡Oh, esta bien!-accedió finalmente Molly-¡Pero nada de separaros de Fred y George, ¿Entendido?!
-¡Por supuesto!-gritó eufóricamente Ginny abrazándose a Hermione mientras ésta esbozaba una sonrisa
-¡Prometédmelo!-ordenó Molly señalando severamente a los chicos
-¡Te lo prometemos!-gritaron al unisono saliendo rápidamente de la cocina

A las cinco y catorce se aparecieron en las afueras del pueblo junto a los gemelos Weasley, que no paraban de bromear consiguiendo que Ginny y Ron riesen con cada uno de sus comentários.
-Os lo juramos. Vomitó durante horas-comentó Fred
-Creímos que no pararía nunca-siguió comentando George
-Eso es asqueroso-se quejó Hermione imaginandose la escena con repulsión
La gente abarrotaba las ámplias calles del pueblo y las tiendas se encontraban llenas de magos y brujas que reían y conversaban amigablemente. Era imposible pensar que fuera de allí, cada día eran asesinados hijos de muggels que aparecían muertos en el ministério o en las própias calles.
-¿Cómo es que hay tanta gente?-preguntó Harry extrañado ante la masa de gente
-Es el único lugar mágico seguro en quilómetros a la redonda-dijo Fred
-Y nuestra tienda de bromas caseras es la única que sigue abierta en todo el condado-comentó George con una sonrisa
-Así que el negócio os va bien, ¿No?-preguntó Hermione observando cada detalle del lugar. Casi nada había cambiado en todos esos meses
-Va de maravilla-respondió George
-Ya hemos llegado-anunció sonrientemente Fred señalando la ámplia tienda que se encontrada en frente de ellos
-Vaya...-murmuró Ginny observando con emoción el lugar-Esta es más grande que la que teníais
-Conseguimos ganar suficiente dinero para poder comprar este local-dijo Fred abriendo la puerta
Cientos de objetos adornaban los espaciosos estantes de la tienda y, mirases dónde mirases, cada parte del local inspiraba una gran curiosidad.
-Hemos inventado un nuevo salta-clases-anunció divertidamente Fred
-¿Alguien quiere probarlo?-comentó ilusionadamente Geroge mientras se frotaba las manos maliciosamente
-¡Yo si!-dijo Ron con una sonrisa mientras sus hermanos cuchicheaban algo por lo bajo
-¿Estas loco Ron?-preguntó Hermione con temor mirando a los gemelos-A saber que traman estos dos
-No seas aguafiestas Hermione-dijo Geroge pegándole unas palmadas en la espalda a su hermano
-Ronald eres un campeón-comentó Fred con una alegre sonrisa-¿Tú no quieres probar Harry?
-¿Yo...? Mejor no-dijo Harry con una sonrisa mientras los gemelos le miraban con un macabro brillo en los ojos
-Vamos Harry-dijo Fred
-Te aseguramos que no duele-aseguró George
-Es que...no estoy seguro de...
-¡Genial!-dijo Fred revolviendo el pelo del ojiverde-Ya vereis
-Es genial-aseguró George llevando junto a su gemelo a los chicos a una habitación contigua
-Siempre se deja enredar-comentó dibertidamente Ginny mientras miraba el exterior-¿Vamos?
-¿Dónde?-preguntó Hermione observando con extrañez a su amiga pelirroja
-¿Dónde va a ser? A dar una vuelta-comentó resueltamente la chica saliendo de la tienda con paso firme
-¡Gin, no podemos salir!-gritó Hermione saliendo en busca de la chica-¡Lo hemos prometido!
-Solo vamos a tomar un poco el aire-comentó Ginny sin darle importáncia a la promesa que le había hecho a su madre-Además, este pueblo es completamente seguro
-No se Gin...
-Hermione, no seas angústias. No pasará nada-aseguró Ginny observando las múltiples tiendas que decoraban las calles del pueblo-¡Mira que vestido más precioso!-gritó eufóricamente mientras corría atravesando la espesa multitud hasta llegar a su destino
-¡Gin espera!-gritó la castaña intentando seguir a Ginny entre el gentío, aunque finalmente la muchedumbre consiguió que se perdiesen la una a la otra-¿Ginny?-preguntó con temor Hermione buscando incesantemente a su compañera entre la aglomeración
Poco a poco fue arrastrada por el gentío y perdió totalmente la orientación.
-¿Ginny?-preguntó más para sí misma que para los demás
-¿Te has perdido sangre súcia?-preguntó una voz muy cerca de su oído.
Se giró con rapidez al escuchar esa desagradable voz, pero no pudo distinguir a nadie entre la abundante multitud. Esa voz había conseguido que un escalofrío recorriese su cuerpo. Le sonaba mucho esa voz, la había escuchado antes. Empezó a ponerse nerviosa entre los empujones de las personas que pasaban por su lado y tuvo que empezar a caminar para evitar acabar pisoteada por el gentío.
Caminó intentando distinguir a algún conocido entre la muchedumbre, pero no encontró a nadie que le resultase familiar y, ante el agobio y la presión que sentía en esas angustiosas calles, decidió refugiarse en uno de los callejones que se encontraban casi desiertos a causa de la falta de tiendas que podían encontrarse en el lugar.
-Menos mal...-murmuró cuando consiguió zafarse de la abrumadora multitud-Un poco de aire...
Observó el callejón con desconfianza. Era de día, pero los gigantescos edificios que se encontraban a su alrededor oscurecían notablemente el tenebroso pasadizo.
-¿Hola?-preguntó caminando lentamente por la calle llena de charcos y pequeñísimas tiendas que, por su aspecto, parecía que hacía años que permanecían cerradas-Esto no me gusta-se dijo a si mima mientras se aferraba a su varita
-¿Tienes miedo sangre súcia?-preguntó nuevamente esa tenebrosa voz a sus espaldas
Hermione sacó su varita, se giró con rapidez y apuntó a la nada.
-¿Quien eres?-preguntó observando el desierto callejón
Hermione caminó con lentitud observando con detenimiento las solitárias y polvorientas tiendas. Sentía esa extraña preséncia cerca de ella, pero no conseguía seguir su pista.
-¿Dónde estas?-preguntó girándose nuevamente para asegurarse de que nadie se encontraba a sus espaldas
-¡Hermione te he estado buscando!-gritó una voz a sus espaldas haciendo que pegase un pequeño brinco
La castaña volvió a girar sobre sí misma con rapidez sin bajar en ningún momento la varita que empuñaba.
-¡¿Dónde te habías metido?!
-¿Ginny?-preguntó Hermione escondiendo la varita en su chaqueta
-¡Me habías asustado!-gritó la pelirroja lanzándose a los brazos de su amiga-¡No vuelvas a separarte de mí-dijo la chica cogiendo la mano de la castaña mientras la arrastraba de nuevo a las angustiosas calles llenas de gente
Hermione observó por última vez la oscuridad de aquel lúgubre callejón y, antes de desaparecer entre el gentío, le pareció distinguir una figura entre la oscuridad.


Última edición por Iseo el Sáb Nov 22, 2008 7:32 pm, editado 1 vez
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Jackie.Granger

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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Mar Ago 12, 2008 7:59 pm

Nueva lectora!!!
Me encanta como escribes! y me has enganchado desde el principio!^^
Quien estaba en el callejon con Herm?? Question confused
xD siguelo pronto! bounce bounce
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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Mar Ago 12, 2008 8:27 pm

hola!!
puff, tu historia esta super interesante!!
tienes que seguir pronto!! porfaaa!! ^^
unBesazoO!!*
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Iseo
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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Mar Ago 12, 2008 9:14 pm

Los chicos ni siquiera se enteraron de la pequeña escapada de las muchachas y ellas, por su parte, decidieron no comentar nada de lo ocurrido. Justo en el momento en el que pusieron sus pies dentro del local, Harry y Ron salieron de una de las habitaciones contíguas.
-¡Sois unos...!-gritó Ron antes de empezar a vomitar una sustáncia mocosa color malva que daba muchísimo repelús mientras los gemelos reían a carcajadas
-¡¿Qué les habeis dado?!-preguntó con enfado la castaña mirando a los pelirrojos con severidad
-No es nada-comentó entre risas Geroge
-Se les pasará en unos minutos-dijo Fred chocando la mano con su hermano
-¿Le habeis puesto ya el nombre al nuevo salta-clases?-preguntó Ginny con curiosidad
-¡Gin!-le reprendió Hermione mientras hacía aparecer unos cubos justo en frente de los chicos para que por lo menos no dejasen el suelo pringoso con ese asqueroso potingue
-Todavía no
-Fred, ¿Que te parece...Vomitopringue?
-mmm...no sé...¿Qué tal mucoregurgito?
-No acaba de convencerme...
-¡¿Quereis parar de decir estupideces y hacer que paren de vomitar?!-ordenó la castaña observando con preocupación a sus amigos, que permanecían muy pálidos
-Ya te hemos dicho que pararán dentro de poco-dijo Fred sin darle demasiada importáncia al asunto
-Además, pero si esta es la mejor fase-comentó Geroge con una sonrisa
-¿Hay más fases?-preguntó Ginny empezando a preocuparse por los muchachos, que empezaban a adquirir un tono amarillento de piel
-Por supuesto, ¿Qué esperabais?-dijo Fred sintiéndose ofendido ante la pregunta de su hermana pequeña
-¿Cuantas fases hay?-preguntó Hermione con nerviosismo
-Bueno...depende de la persona-dijo George
-Normalmente son cuatro, pero a Jack Petterson le afectó más y llegó a pasar hasta siete fases-comentó dibertidamente Fred
-¡Fue alucinante!
-¡¿Estais locos?!-gritó Hermione completamente enojada-¡Puede cogerles algo!
-Ya lo hemos probado con diez personas y a ninguna le ha pasado nada grave-aseguró Fred
-Nosotros mismos lo hemos probado
-¿No podeis pararlo de ninguna manera?-preguntó Ginny al ver que la cara de los chicos se llenaba de gigantescas y repulsivas verrugas
-¡Sois unos cabrones!-consiguió decir Ron al dejar de devolver
-No me encuentro muy bien...-dijo Harry tocándose insistentemente la tripa
-Vamos Harry, no es para tanto-aseguró George sin hacer caso al pelo azabache
-¡Esto es una mierda!-gritó Ron mirando con fúria a sus hermanos mayores
-Esas palabras Ronny
-No nos obligues a lavarte la boca con jabón-dijo Fred imitando a su madre mientras Gerge y Ginny reían
-¡Ginny Weasley! ¡¿Cómo puedes reirte?!-chilló Hermione mirando asustadiza a sus compañeros-¡De verdad, sois todos unos insensatos!
-Bueno Herm, tampoco es para ponerse así-dijo Ginny con una sonrisa
-¡Es que siempre teneis que pasaros!-se quejó la castaña cuando observó cómo varias lágrimas escapaban de los ojos de Ron cuando empezó a regurjitar babosas
-Esto...es...asqueroso...-comentó el pelirrojo escupiendo una y otra vez bababosas
-Vamos Hermione...-dijo Fred sonriendo
-No te pongas así-siguió George
-Si Herm, para de ser tan extremadamente responsable-dijo Ginny
-Nos estamos divirtiendo-aseguró Fred
-¡Os estais divirtiendo a costa de hacer sufrir a vuestro hermano y vuestro amigo!-se quejó la castaña mirando con enfado a los tres chicos
-Tú siempre taaaaaaan sensata-dijo Ginny volteando los ojos con aburrimiento
-Y vosotros tres siempre tan desconsiderados con los que os rodean
-Herm, relájate-comentó Fred
-¡No me digas que me relaje!-dijo completamente tensa
-Eres una aguafiestas-dijo Ginny con enfado-Siempre igual...
-Discúlpame por tener sentido de la lógica
-Ese es tu problema. Eres demasiado séria-dijo George
-Y recta-alegó Fred
-Y demasiado prudente. Deberías empezar a ser mas...elástica
-¿Elástica?-preguntó Hermione mirando con extrañez a su amiga pelirroja
-Ya sabes. Deberías ser más...bueno menos...aburrida
Hermione le miró con enfado y observó con angústia la siguiente fase del salta-clases. De repente de la nariz de los chicos empezó a salir sangre que consiguió alarmar a la castaña.
-¿Estais bien?-preguntó acercándose a los dos chicos que gemían débilmente
-Podría estar mejor-aseguró el pelo azabache intentando limpiarse la sangre con la manga de su camisa, pero cada vez que lo hacía, nueva sangre volvía a brotar de su nariz.
-Esta es la última fase-aseguró Fred sonriendo
-Sois unos campeones-dijo George dándoles unas palmaditas de ánimo a los chicos
-Os habeis pasado...-comentó Harry respirando con tranquilidad cuando el efecto del salta-clases cesó
-¡No vuelvo a tomar nada que me ofrezcais!-aseguró Ron mirando con rencor a sus hermanos, que no paraban de sonreir mientras Hermione les miraba con fúria
-¿Has visto Herm? No ha sido para tanto-dijo Ginny con una sonrisa-No les ha pasado nada
-Pero les hubiese podido pasar-comentó enfurecida la castaña mientras la pelirroja bufaba con aburrimiento-Eres una insensata al igual que esos dos-dijo señalando a los gemelos
-Quizá no sea tan perfecta cómo tú, ni tan responsable cómo tú, pero al menos la gente se divierte conmigo-dijo con enfado Ginny, harta del carácter extremadamente responsable de su compañera
-¿Tanto te aburro Ginny?-preguntó Hermione frunciendo la frente
-Pues a veces si, y mucho-afirmó la pelirroja-Podrías dejar de ser tan sumamente pedante
-Chicas, dejadlo ya-dijo Ron intentando calmar el tenso ambiente
-Ha empezado ella-dijo Ginny acusando a la castaña mientras le apuntaba con el dedo
Hermione negó con la cabeza y entrecerró los ojos con fúria.
-Herm, cálmate-dijo apaciguadoramente Harry
-¿Que me calme? ¡¿Que yo me calme?!-gritó Hermione encolerizada-¡Os estoy defendiendo!
-Nadie te ha pedido que lo hagas. Ese es tu gran problema, siempre te metes dónde no te llaman-dijo enfadada la pelirroja mientras Ron le miraba con desagrado-Para de ser tan agobiante
-¿Algo más?-preguntó Hermione apretando los puños con rábia-¿Hay algo más de mí que detestes?
Al ver que la pelirroja no respondía a su pregunta, Hermione no pudo evitar sentirse defraudada y, en un arrebato salió corriendo de la tienda con los ojos bañados de lágrimas.
-¡Gin, te has pasado!-dijo Ron mirando a su hermana con enfado mientras seguía a la castaña


Última edición por Iseo el Sáb Nov 22, 2008 7:32 pm, editado 2 veces
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Albita!!
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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Mar Ago 12, 2008 9:22 pm

Shocked Shocked
que fuerte!!
si que se paso Ginny!
aiiins pero por que lo dejas asiiii!?!?!
anda, porfa escribe un cachito mas ^^

unBesitoO!!*
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Jackie.Granger

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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Miér Ago 13, 2008 7:37 pm

Hermione tenía razón y Ginny se ha pasado!! Herm sólo les estaba defendiendo!! ¬¬
Me gustó mucho Ü

siguelo pronto!!

Besos,
Jackie.
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Iseo
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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Miér Ago 13, 2008 8:29 pm

Corrió entre la multitud intentando esquivar con la mayor precisión a los viandantes, aunque le fue imposible conseguirlo a causa de que una fina capa de lágrimas recubría sus retinas impidiendo que viese con exactitud a la gente que le empujaba o le insultaba a su paso.
-¡Ve con más cuidado!-gritó un hombre mayor empujando con fuerza a la castaña, que estubo a punto de caer al suelo
Por miedo a ser finalmente aplastada por la muchedumbre, decidió refugiarse nuevamente en uno de los múltiples callejones que podían encontrarse en el pueblo. Finalmente, tras un gran esfuerzo, consiguió zafarse de los aprisionadores transeuntes y cogió apaciguadoramente aire mientras observaba la estrecha callejuela en la que se había introducirlo. Sin cesar el paso en ningun instante, se dirigió lentamente hacia la ténebre oscuridad de aquel pasadizo mientras, poco a poco, las incesantes voces provenientes de la espaciosa avenida se perdían gradualmente en el aire. Se limpió con escrupulosidad las lágrimas que recubrían su rostro con la manga de la chaqueta mientras deambulaba por la húmeda y encharcada calle. Sintió sus ojos arder a causa del llanto e intentó reprimir un sollozo. Observó con minuciosidad el pasadizo sin encontrar una triste alma en el lugar y se derrumbó entre el inquietante siléncio. Cubrió con sus manos su rostro mientras dejaba que todo el dolor que sentía pudiese ser reflejado en el exterior. Hacía demasiado tiempo que encarcelaba cada uno de sus sentimientos en el hueco más recóndido y oscuro de su corazón, esperando que estos jamás consiguiesen escapar de ese baúl invisible en el cual los había encerrado. Se obligaba constantemente a ser fuerte, a ser madura, a ser firme. Era lo que todos esperaban de ella. Siempre era ella la que encontraba las respuestas a los misterios que les rodeaban, era aquella persona que siempre conseguía arreglar los estropícios que sus amigos causaban, era ella la que debía mantener en todo momento la cordura intentando que aquel mundo que habían construído no se derrumbase y, para conseguir hacer todo aquello que se esperaba de ella, debía intentar dejar sus sentimientos a un lado. Apoyó su espalda en la dura y fría pared mientras cada vez su llanto iba en aumento. Ni siquiera se esforzaba por ahogar sus gemidos, sus lamentos o sus sollozos. Necesitaba aliviar esa incesante angústia que le oprimía el pecho desde hacía algunos meses. Por unos instantes se convenció de que Ginny tenía razón. Se había convertido en una persona quizá demasiado severa, séria, inflexible, responsable y reservada y quizá, el ser de esa manera, no era del agrado de todos aquellos que le rodeaban pero, en los momentos de incertidumbre, todos acudían a la señorita Hermione come-libros Granger. En muchas ocasiones se sentía infravalorada. Ellos le habían convertido en la persona que ahora era y, aunque quizá pudiese parecer inmaduro tirarles la culpa a sus amigos, era lo que sentía. Jamás se daba el lujo de derrumbarse cómo en ese momento estaba haciendo, pero ahora, sin nadie que le observase, podía sentir que podía dejarse llevar por la oscuridad y el siléncio que le envolvía.
-Pobre Granger...Siempre tan desdichada...-comentó irónicamente esa tenebrosa voz que tan sólo horas antes le había aturdido
Abrió con rapidez los ojos y examinó cada rincón de aquel sombrío lugar sin encontrar nada ni a nádie.
-¿Ho-Hola?-preguntó limpiando las lágrimas que nuevamente cubrían su fino rostro con sus largos y delgados dedos
Emprendió nuevamente el camino hacia la oscuridad observando con detalle cada rincón de la negrura. Caminó con aparente tranquilidad sin apartar su mano de la pared dispuesta a su derecha, en la que se reclinaba cada vez que paraba para analizar la situación.
-Dime quien eres-ordenó Hermione sin interrumpir el paso
A lo lejos distinguió una ténue luz que parpadeaba al compás del viento. Deambuló por el callejón observando casi en estado de trance aquella sutil luz que le guiaba entre la negrura. El estrecho pasillo terminó dando lugar a una pequeña plaza destrozada por el paso del tiempo. En el centro de la plazuela se encontraban los pedazos de lo que alguna vez, quizá muchos siglos atrás, fuese una hermosa fuente de piedra. Los hierbajos abarrotaban el empedrado y anticuado suelo y, envolviendo aquella diminuta plazoleta, se encontraban varios arbustos marchitos y gigantescos árboles centenários que danzaban al compás del sinuante viento. Sin saber exáctamente porqué, se dirigió hacia la desvenzijada fuente en la que todavía reposaba agua estancada. Pudo ver su reflejo completamente destorsionado en la mohosa agua. Era extraño, pero aquel lugar le sonaba muchísimo. Observó el cielo estrellado, debía ser ya muy tarde, lo mejor sería volver. Quizá ya le estarían buscando exasperados. Apartó su vista del manantial y, tras hechar un último vistazo, dió media vuelta y empezó a andar volviendo por dónde había llegado, pero de nuevo esa sensación hizo que cesara el paso. Se sentía observada de cerca, pero aparentemente nádie se encontraba en aquel lugar.
-¿Hay alguien?-preguntó temerosamente la castaña contemplando el área
-Sabes que sí-siseó una voz a sus espaldas
Se quedó completamente paralizada cuando aquella fría voz golpeó con fuerza sus tímpanos causando un extraño nerviosismo. Sus cuerpos se encontraban a tan sólo unos centímetros y, a sus espaldas, podía notar la tranquila respiración del chico y un masculino aroma inhundó sus fosas nasales dejándola completamente desorientada. Aquella preséncia le incomodaba y aturdía por completo. A lo lejos una voz reconocida le llamó, haciendo que ese indivíduo desapareciese con rapidez de su lado.
-¡¿Hermione?!-preguntó Ron al observar la figura de su amiga a lo lejos mientras corría hacia ella
La castaña se giró con lentitud y miró a sus espaldas, dónde un cierto pelirrojo le miraba con angustia.
-Menos mal que te he encontrado...-susurró junto a su oído mientras le abrazaba con fuerza-Todos te etan buscando
-Yo...lo siento-murmuró Hermione devolviéndole el abrazo a su amigo-Me he alejado demasiado
Cuando se separaron el pelirrojo observó el rostro de la muchacha y sus ojos azules se detubieron en los castaños de ella.
-¿Cómo te encuentras?-preguntó al observar que sus ojos permanecían inchados a causa del llanto-Ginny no quería decirte todo eso...No se que le ha pasado. Se le ha ido un poco la olla
-No te preocupes Ron-dijo la chica sonriendo débilmente mientras negaba con la cabeza-No me importa lo que haya dicho. De verdad, no estoy enfadada. Sé que en el fondo tiene razón.
-No es cierto-aseguró el pelirrojo mirando con detenimiento a su mejor amiga-Tú no eres así. Eres completamente perfecta-confirmó el chico sin poder apartar la vista de aquel angelicar rostro
-Grácias-susurró la castaña notando que sus mejillas se encendían mientras esbozaba una tímida sonrisa y se abrazaba a Ron que, al notar el contacto de la chica, no pudo evitar enrojecer.
-Nos están esperando-murmuró el pelirrojo lo suficientemente alto para que ella le escuchase-Lo mejor será que nos marchemos de aquí
-Tienes razón-dijo la castaña separándose del chico y emprendiendo el camino de regreso-Será lo mejor...-murmuró para sí misma mientras observaba por última vez aquel lugar. Podía sentir todavía aquella preséncia inquietante cerca de ella.

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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Miér Ago 13, 2008 8:40 pm

es Draco verdad??Si!Tiene que ser Draco!! u.u
Que tierno Ron ^^ Pero si esta enamorado e Herm ella no le corresponde...
Me ha gustado mucho este capítulo, cuando puedas siguelo! Que quiero saber quién es el chico... es Draco verdad?? xD!!

Besos!
Jackie.
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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Sáb Sep 20, 2008 5:49 am

Que pasooooooooooooooooooooooo Iseo el fic es genial , lo acabo de descubrir y deseo que siga y siga y sigaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Cuidate y altualiza PLASEEEEE
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panshiulis



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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Sáb Sep 20, 2008 8:32 pm

me encanto!!!
espero que pronto actualices!!
un besito chau! Very Happy
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Iseo
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MensajeTema: Re: Tristán e Iseo: La leyenda (D&H) (HOT)   Sáb Nov 22, 2008 7:18 pm

Desde lo ocurrido no había vuelto a hablar con Ginny, la cual se escabullía cada vez que se encontraban en cualquier región de la casa. A la hora de la cena, ésta ni siquiera le dirigió la mirada, ya que parecía estar bastante más interesada en la comida que permanecía en su intacto plato.
-Ginny, ¿Te ocurre algo?-preguntó Molly observando con preocupación a su hija pequeña-No has provado el estofado.
-Es que no tengo mucha hambre mamá-comentó la pelirroja ante la atenta mirada de la castaña
-¿Seguro que te encuentras bien?-preguntó Arthur observando el rostro de su mujercita-No tienes muy buen aspecto Ginebra
-Papá, no me llames así-pidió la chica enrojeciendo levemente
-¿Acaso ese no es tu nombre?-preguntó Fred con un tono de voz meloso que molestó a la muchacha
-Giiii-neeee-braaa-silabeó empalagosamente George imitando el tono de voz de su gemelo, el cual rió al observar el rostro rojizo de su hermana
-¡Callaros ya!-gritó Ginny con enfado sin poder hacer disminuir su rubor
-¡Ginebra Molly Weasley no levantes la voz!-le reprendió Molly consiguiendo que la chica se mordiese el labio inferior con rábia a la vez que los gemelos se chocaban las manos sin que su madre se percatase de éste suceso
Durante unos pocos minutos todos, a excepción de los gemelos Weasley, permanecieron en silencio. Tanto Ron cómo Harry permanecían atentos a las fugaces miradas que Hermione le dedicaba a Ginny y a la forma en la que la pelirroja las evadía, consiguiendo que en el lugar se originase un ambiente bastante tenso para los chicos, que no sabían cómo actuar.
-¿Me pasas el jugo de calabaza Ginny?-pidió Harry, el cual se encontraba sentado junto a Hermione, la cual se encontraba asentada enfrente de la pelirroja, que miró a Harry con seriedad al saber lo que éste pretendía.
-Ginny, ¿Quieres hacer el favor de pasarle el jugo a Harry?-dijo Molly cansada de la actitud despistada que su hija mantenía
La muchacha agarró con fuerza el mango de la jarra en la que permanecía el zumo para, seguidamente, pasársela a Harry teniendo así que observar a la castaña que permanecía a su lado y que le observaba con cierto enfado.
-¿Algo más Harry?-preguntó Ginny con un tono de voz que denotaba su enojo ante la ocurréncia de su amigo a la vez que esbozaba una falsa sonrisa para evitar que los demás pudiesen darse cuenta de la rábia que le invadía las entrañas.
-No, grácias-respondió el pelo azabache con nerviosismo al observar la mirada cargada de enfado que la pelirroja le había dedicado.
-Hermione, Ron estais muy callados-comentó entonces Arthur instantes antes de llevarse un trozo de carne a la boca
-Es que sin Bill, Charlie esto no es lo mismo-comentó Ron observando los puestos libres de sus hermanos
De repente la Señora Weasley rompió en llanto y tuvo que levantarse de la mesa excusándose varias veces por este hecho.
-¡Ronald, eres un insensible!-le regañó Hermione cuando Molly desapareció de la cocina con el rostro bañado en lágrimas
-No os preocupeis. Últimamente está un poco susceptible-comentó Arthur poniéndose en pie con una sonrisa en su rostro para inentar que los chicos no se sintiesen culpables o incómodos ante el suceso-Ahora vuelvo-dijo saliendo de la sala ante la atenta mirada de los individuos que se encontraban en ésta.
-Ahora que los jefes se han marchado...
-Podemos enseñaros el polvo inmediato de oscuridad que hemos inventado-siguió comentando George esbozando una ámplia sonrisa al igual que su hermano gemelo
-Si es algo que debamos probar...-comentó Ron desconfiadamente
-No te hagas ilusiones hermanito-dijo Fred abriendo la pequeña bolsita en la que supuestamente se encontraba su nueva invención
-Esto sólo está disponible para nosotros. De momento-prosiguió George cogiendo un poco del polvo negro depositado en el interior del saquito
-¿Y para qué se supone que sirven esos polvos?-preguntó Harry con intriga-¿Es algo parecido a los polvos Flu?
-Bueno, podría decirse que nos hemos inspirado en los polvos Flu-admitió Fred a la vez que mostraba la polvareda negra depositada en su mano derecha
-Pero el efecto no es exáctamente el mismo-comentó George con una satisfactória sonrisa-Seguro que esto anima a mamá
-¿Qué vais a hacer?-preguntó Hermione desconfiadamente
Segundos antes de que Fred dejase caer los polvos al suelo la castaña pudo observar sus rostros alegres pero, seguidamente, la polvareda abarcó cada rincón de la sala sumiendo a los presentes en la completa oscuridad. Los chicos empezaron a toser ante la espesa y oscura nube que se había formado ante ellos alertando a la Señora Weasley, que abrió con rapidez en la puerta e ingresó en la tenebrosa sala.
-¡¡Fred y George Weasley!!-gritó Molly completamente enfurecida a la vez que sacaba su varita para hacer desaparecer aquella nube oscura.
Cuando desapareció la polvareda los chicos se observaron mutuamente y, aunque los chicos rieron ante la ocurréncia de los gemelos, las chicas contemplaron con inconformidad sus cuerpos completamente llenos de hollín. Pocos segundos después, Molly desapareció hecha una auténtica fúria del lugar en busca de los alborotadores, olvidando repentinamente la tristeza que instantes antes había sufrido.
-Creo que no se lo ha tomado muy bien-comentó Harry mientras se limpiaba la suciedad que cubría el jersey que recientemente le había hecho la Señora Weasley.
-Más vale que se escondan hasta que se le pase el enfado-dijo Ron esbozando una sonrisa en su rostro ennegrecido
De nuevo, el silencio inundó cada recoveco de la estancia sumiendo a los chicos en la incomodad más absoluta al contamplar con inconformidad la manera en la que las muchachas se esquivaban mutuamente.
-¿Pensais seguir así eternamente?-preguntó Ron rompiendo el silencio, aunque no consiguió respuesta alguna por parte de las chicas.
-Me voy a dormir-anunció Hermione poniéndose en pie ante la atenta mirada de Ginny, que mantenía los labios fruncidos.
Ron miró a su hermana con reproche a la vez que Harry suspiraba harto de la situación.
-Vamos Ginny-murmuró Ron en un susurro, el cual sólo fue audible por la orgullosa pelirroja.
Hermione depositó su mano en el pomo de la puerta y lo giró entreabriendo la puerta de la cocina con la intención de salir del lugar.
-Hermione-llamó Ginny alzando la voz más de lo que verdaderamente pretendía consiguiendo así que la castaña voltease su rostro sin apartar todavía sus dedos del picaporte.
-¿Si?-preguntó Hermione depositando sus ojos marrones en los de la muchacha, que permanecía en pie observándole mientras se tocaba con nerviosismo las manos.
-Yo...-farfulló por lo bajo-yo...lo siento-consiguió pronunciar finalmente tras recibir un leve codazo que el pelirrojo le había propinado en el muslo.
-¿Qué has dicho?-preguntó Hermione intentando aprovecharse lo máximo posible de aquella situación-Es que no te he oído.
-Lo he dicho, ¿Verdad Harry?-preguntó la chica orgullosamente ocasionando que Ron volviese a suministrarle otro codazo-¡Lo siento, ¿Vale?! Siento todo lo que te he dicho. Soy una imbécil total-gritó la pelirroja con molestia al verse finalmente humillada.
La castaña sonrió al escuchar las palabras de Ginny y, con rapidez, se dirigió a ella para fundirse en un amigable abrazo que la pelirroja correspondió al instante.
-Te perdono Gin-aseguró Hermione sin poder borrar la alegre sonrisa que permanecía incrustada en su ahumado rostro.
Los chicos sonrieron completamente conformes al contemplar finalmente la reconciliación de las muchachas.
-Ya era hora de que os perdonaseis-comentó Ron a la vez que las sonrientes chicas se separaban.
Cuando Hermione se separó finalmente de los afables brazos de su amiga algo muy extraño ocurrió. Durante unas milésimas de segundo, la conocida cocina se transformó dando lugar a una espaciosa estancia repleta de sillas y mesas elegantemente decoradas. El lugar permanecía dividido en dos secciones por las ámplias columnas interiores en forma de acueducto romano decoradas elegantemente con dibujos que no fue capaz de interpretar, pues sus ojos volvieron repentinamente a contemplar aquella menuda y añosa cocina que tan a menudo frecuentaba.
-Hermione, ¿Te pasa algo?-interrogó Ginny observando con extrañez a su compañera.
-¿Eh?-preguntó la castaña escapando de su leve trance.
-Que si te ocurre algo-repitió la pelirroja pasando con insistencia su blanquecina mano por delante de los ojos marrones de la ausente muchacha.
-No-respondió debilmente la chica sin poder borrar aquella fugaz imagen que se había incrustado en su retina-Estoy cansada-aseguró a la vez que dibujaba una ténue sonrisa en su tez.
-La verdad es que es tarde-comentó Harry observando su reloj de muñeca.
-Yo todavía no tengo sueño-dijo Ron-Harry, te reto a una partida de ajedrez magico-desafió el pelirrojo.
-Y yo acepto el desafío-aceptó el pelo azabache poniéndose en pie a la vez que su amigo, el cual emprendió seguidamente una carrera hacia el salón.
-Buenas noches-dijo Harry instantes antes de desaparecer tras la puerta en busca del pelirrojo.
-Yo...
-Vé con ellos-dijo Hermione sin borrar su sonrisa
-Gracias Herm-agradeció Ginny abrazando a su amiga para, seguidamente, salir de la sala con rapidez siguiendo al pelo azabache dejando así sola a una azorada castaña, la cual decidió marchar hacia su habitación para intentar descansar.

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